La Vida sin Conexión

por Diego

Hace varios días que estoy sin celular. Mi último aparato murió al caer al agua. Era bueno, aperrado, resistente. Como el “Hombre Nuclear” de los celulares, jejejeje. Aguantaba todo, menos el agua. y esa fue su tumba. Intenté salvarlo, pero no hubo caso. Lo único que pude rescatar fue el chip.

Desde ese día que estoy desconectado del mundo. No sé si me han llamado, no sé si tendré mensajes en mi buzón de voz. La verdad es que los primeros días se sentía extraño no tener la maquinita en el bolsillo, siempre esperando un “toque” o una llamada, aunque sea equivocada.

Y se sentía relajado el ambiente. Nadie quería saber de mi (o eso creo yo) y yo no quería saber de nadie (de los que quería saber los llamaba a la casa). Parecía que había retrocedido en el tiempo a aquella época en que eran unos pocos los privilegiados de contar con un “moderno ladrillo” que hacían pasar por teléfono celular. Aquellos días en que soniditos en MIDI no aparecían nunca, y que cuando lo hacían, todo el mundo volteaba la cabeza para ver quien era el desgraciado afortunado que estaba conectado con su casa todo el día.

Ahora extraño como nunca el celular. Es que lo usaba de despertador, reloj, agenda, linterna (don’t ask), radio… Si hasta hablaba por teléfono con él.

Hace días que estoy desconectado del mundo. Si me llamaste y no te conteste es porque no tengo celular. Hoy en día si no tienes celular, si no estas comunicado con el mundo, simplemente te quedas afuera de todo. Tengo iPod y no tengo celular, tengo Mac y no tengo celular. Si hasta tengo WiFi y no tengo celular.

Mierda ¿Hasta cuando voy a seguir así?