Quejarse de Mono.

por Diego

Lo que odio de los fines de semana largos es cuando todo el mundo tiene un “panorama” preparado que involucra salir de Santiago y uno tiene que quedarse en la ciudad porque, o no planeaste nada especial o tiene que hacer “algún trabajillo”. Este fin de semana largo tuve una mezcla de ambos. No se me ocurrió nada que hacer y me pasé casi todo el tiempo frente a la pantalla escribiendo. Si queremos empeorar las cosas, todo el mundo salió huyendo de acá para aprovechar los que, probablemente, sean los últimos días de sol del “verano” (que terminó hace rato, pero nadie se lo ha dicho al calentamiento global).

No pude hacer el podcast que tenía planeado, no pude hacer el discurso ni los videos de oratoria, no pude leer la última “Rolling Stone” (esta ahí, esperando), el wifi (que aparece “de la nada” en mi casa) está más lento que Transantiago en hora punta y me siento cansado de estar sentado.
Lo que se puede rescatar es que estoy mejorando mi habilidad en el uso de Photoshop y sus derivados, descubrí blogs nuevos e interesantes, ví fútbol con mi padre, como cuando era cabro chico; estoy bajando la primera temporada de “Heroes” completa (con subtítulos y todo) y redescubrí a Regina Spektor.

Fin de Semana (de) Santo (trabajo). Al final no estuvo tan mal y me estoy quejando de puro mono que soy, esa es la verdad.