¡Hasta Cuando!

por Diego

“Yo soy de Pudahuel y antes tenía catorce recorridos de micro y ahora tenemos solamente uno. Creo que mientras el Metro esté fusionado con Transantiago, esto no va a funcionar. Antes salía a las siete de la mañana y ahora tengo que salir casi una hora antes. Me demoré una hora en llegar acá, andamos como animales en las micros y Cortázar no tiene idea”

Cristián Parra, usuario del Metro de Santiago (como usted o como yo), molesto por el colapso que presentó dicho medio de transporte el día de hoy.

Ya nos estamos aburriendo de toda esta situación. Ya se ha dicho tantas veces que el Transantiago no funciona que ya parece chiste. Siempre se sospechó que esto no iba a funcionar, pero nadie dió un pie atrás; obvio se trataba de uno de los planes “estrellas” del gobierno. el plan que mejoraría la imagen del transporte público capitalino, que ayudaría a descongestionar las calles y que ayudaría al usuario a mejorar su calidad de vida.

¡Hasta Cuando!

Todo eso se veía bonito en los papeles, pero “en la cancha se ven los gallos” dice mi abuelo. En esta cancha el gobierno sale derrotado por goleada. Partió mal, sigue funcionando mal y seguirá funcionando mal si no se dan soluciones concretas AHORA. El despido de ministros, el “dar la cara” y el decir que “sabía que no iba a funcionar” no ayudan en nada. Mucho menos el anunciar que “estamos trabajando para que esto funcione” si, al final, no se ven los resultados donde corresponde, en la calle.

El día de hoy colapsó el metro (igual que el sábado), porque uno de los trenes (uno de eso “nuevos”) tuvo un problema con el cierre de puertas. Déjenme decir que este no es un problema espontáneo, pues yo he sido testigo de esta falla en más de una ocasión. Este colapso trajo como consecuencias que los usuarios salieran a la superficie en la estación Las Rejas y, prácticamente, se desbordaran de la vereda, produciendose una manifestación en ese momento (que si fue espontánea). Total, para eso estamos en democracia ¿no les gusta tanto decir eso? Carabineros, al percatarse de la situación, tuvo que intervenir para mantener el flujo vehicular del lugar (totalmente de acuerdo con el actuar de la institución policial, para eso les pagan). La pregunta es: ¿hasta cuando vamos a aguantar todo esto?

¿Acaso el gobierno cree que inyectando más y más dinero (que sale de nuestros bolsillos) al Transantiago, al cosa va andar “sobre ruedas”? ¿No les bastó el primer aporte fiscal de urgencia vía un préstamo del Metro por US$ 80 millones al Administrador Financiero del Transantiago y, ahora le piden al Congreso US$ 290 millones para poder seguir en lo mismo? Y después piden que no tengamos tanta corrupción dentro de la política, si la plata va y viene como “Pedro por su casa”, sin que los traspasos se hagan públicos, peso por peso. ¿Y donde quedó el autofinanciamiento del sistema? No debemos olvidar que la tarifa actual ($380 pesos) se encuentra subsidiada por el gobierno. O sea que el día de mañana vamos a tener que pagar como $650 pesos por viajar en micros iguales a las anteriores, pero que ahora se ven lindas de colores.

La solución no pasa por que vuelvan las micros amarillas o por que se inyecte más y más dinero. La solución pasa por dejar en manos de verdaderos expertos este tema; no quedarnos en lo que dicen las teorías y, de una vez por todas, que los responsables asuman que esto ha sido un fracaso (este debería ser el primer paso). De no ser así, todo esto sería una “utopía en acción”.

y como dijo Joe Pino: ¡eso opino!

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