La Mejor Recompensa.

por Diego

Nadie nace sabiendo como amar. Eso es algo que vamos aprendiendo a medida que vamos creciendo. Creo que el primer lazo de amor que podemos llegar a experimentar es aquel que se configura entre una madre y un hijo, pues se da desde el primer segundo en que ella sabe de la existencia de su bebé. Y cuando nacemos, lo hacemos con una pequeña noción sobre qué es el amor, aunque sea de manera inconsciente.

Pero cuando lograr encontrar a alguien a quien amar, con quien compartir tus secretos más íntimos y tus sueños más anhelados, entonces todo tu mundo da un giro inesperado. De pronto todo lo que tienes preparado, todos los planes para el futuro quedan atrás; comienzas a vivir el día a día. Carpe Diem. No importa lo que pase, no importa lo que digan los demás, las cosas contra las que tengas que luchar; nada de eso importa, pues eres capaz de darlo todo por esa persona, de dejarlo todo con tal de hacerla feliz. Por que sabes que, al final, una sonrisa es la mejor recompensa.

Y eso, definitivamente, no tiene precio.