Yo No Hago Dietas, Como Sano.

por Diego

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Este post va dirigido a todos aquellos que quieren sentirse y verse bien en estos días de calor.

Ya llegó la primavera y el verano se acerca a pasos agigantados. Con ambas estaciones comenzamos a deshacernos de esas abrigadas ropas que nos servían para poder mantenernos abrigados y dar paso a las poleras y las faldas (para el deleite de algunos hombres).

Y como siempre queremos sentirnos mejor, más sanos y bajar esos kilitos de más y lucir radiantes para hacernos notar (y todo lo que eso involucra), les dejo algunos pequeños “tips” para alimentarse sanamente. Ojo, no se trata de una dieta, sino de consejos para mantenerse más activos, mas despiertos y no engordar mucho.

Entonces, has click en el “leer el resto de la entrada” para ver los “tips”.

Primero que todo debo aclarar que no soy nutricionista ni nada por el estilo y los “tips” acá entregados fueron extraídos desde Zen Habits. LOS SIGUIENTES CONSEJOS POR NINGÚN MOTIVO NO REEMPLAZAN UNA DIETA NORMAL Y POR BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA SE DEBEN CAMBIAR LAS COMIDAS QUE CONSUMIMOS DE FORMA DRÁSTICA, SIN ANTES CONSULTAR A UN EXPERTO.

1.- No hagas dietas: las dietas no sirven en un 100% pues son demasiado restrictivas y temporales. Una vez que se termina la dieta, vuelves a comer lo de siempre y todos los kilos que perdiste regresan. Comienza a cambiar tu alimentación de forma gradual, pensando en que podrás seguir haciéndolo por mucho tiempo (ojalá para siempre). Si estás en planes de hacer una dieta piensa por un momento “¿Podré hacer esto por el resto de mi vida?” Si la respuesta es no, entonces deberías considerar hacer sólo pequeños o diferentes cambios en tu alimentación.

2.- Cambia una comida a la vez: como todas las cosas, si vas a cambiar tu forma de comer, debes hacerlo gradualmente y acostumbrarte a ello. Por ejemplo, en vez de comer galletas dulces en el desayuno, intenta cambiarlas por un cereal rico en fibra y bajo en azúcar. O cambia esa hamburgesa por un sandwich que lleve muchas verduras o atún. Una vez que te acostumbres a estos alimentos (dale unas 2 semanas, aunque un mes es mejor), cambia otra comida. No hay necesidad de cambiar tu dieta de la noche a la mañana, de hecho eso no es ni siquiera algo saludable de hacer.

3.- Día vegetariano: hazte vegetariano por lo menos un día a la semana. Esto reducirá las grasas que adquieres con las carnes (y las calorías que ella lleva) e incrementará fibra y nutrientes a tu cuerpo.

4.- Deja esa chatarra: la mejor forma de asegurarte de que no comas comida chatarra es asegurándote de no tenerla a tu alrededor y alejarte de ella. Revisa tu refrigerador, tu alacena, ese compartimento secreto que tienes en el trabajo (o donde sea que guardes tu comida) y te deshagas de la comida chatarra (o por lo menos la dejes fuera de tu rango de visión). También deja de comprarla.

5.- Buenos bocadillos: en vez de comida chatarra, necesitas bocadillos que sean buenos para ti. Frutas y vegetales son una buena opción, pero galletas bajas en azúcar, frutos secos y similares también lo son. Intenta tenerlos siempre a mano, ya sea en tu casa, en la universidad o en el trabajo.

6.- Tu propio almuerzo: nada mejor que comer lo que tu has preparado, y si es algo sano, mucho mejor. Intenta llevar tu propio almuerzo a la universidad o el trabajo a cambio de comer en el casino o en un restaurante. No solo estarás comiendo más sano, sino que lo que uno prepara es mucho más sabroso, pues sabes que pusiste un pequeño esfuerzo en él. Además podrás ahorrar una buena cantidad de dinero. Así que date un tiempo cada noche para preparar tu almuerzo de mañana.

7.- Siempre es mejor un jugo: el jugo de fruta es mejor que una gaseosa. Pero muchos de los jugos que venden en las tiendas suelen llevar mucha azúcar. Asegúrate de ver bien que es lo que estás tomando. Si puedes, si eres capaz, reemplaza el jugo por una fruta.

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8.- El poder del agua: a cambio del jugo, del café, de las gaseosas o del té, bebe agua. Sin duda, es la mejor bebida que existe, además de ser la única que quita realmente la sed. Y puede ser cualquier tipo de agua, ya sea envasada o de la llave.

9.- Dile no a la mayo: la mayonesa es una gran fuente de grasas. También lo son la mantequilla, los quesos, las cremas y los huevos. Encuentra reemplazantes de estos alimentos que sean más sanos. La margarina o la mayonesa a base de aceite de oliva es una buena opción. Si en realidad no puedes dejar de comerlos, intenta reducir su consumo lo más que puedas.

10.- La oliva mágica: realmente el aceite de oliva ayuda mucho. Puedes ponerla en muchos alimentos como ensaladas o en las pizzas que hagas en tu casa o en lo que tu quieras (un pan con aceite de oliva y quesillo es delicioso y sano). Reemplaza grasas saturadas por aquellas que sean saludables.

11.- Frutos secos para mi: los frutos secos son una gran fuente de aceites sanos y proteínas. Añade algunos en tu dieta (ya sea en bocadillos o en ensaladas). Las almendras, el maní y las nueces son las mejores, pero intenta elegir aquellos frutos secos que no tengan mucha sal.

12.- Yo quiero bayas: las bayas (moras, frutillas, frambuesas y todas las similares) son otra comida mágica y fáciles de incluir en cualquier dieta. Como los frutos secos, intenta ponerlas en tus bocadillos o junto al cereal, el yogurt o la leche.

13.- Horneado, no frito: esto es básico, pero nunca está de más repetirlo. Engordarás menos y es tan (o más) sabroso que la otra opción.

Por supuesto, toda dieta debe acompañarse de ejercicio físico. Así podremos reducir la grasa corporal y mantenernos más sanos y mejor tonificados. Así que ya lo saben, intenten poner e práctica alguno (sino todos) de los consejos que vieron acá y verán como en unas semanas nos sentiremos mucho mejor, tanto interna como externamente.