Crónica de una Prueba Anunciada.

por Diego

Día jueves, 10:54 p.m. Estoy estudiando como loco, la prueba es en menos de 12 horas y no me siento seguro. La maldita semana de solemnes me está pasando la cuenta y la última prueba es oral, de esas difíciles, de esos ramos que son realmente importantes, que no puedes dejar de lado a última hora. La hora avanza, pero yo me quedé mirando la misma hoja hace 10 minutos. No avanzo nada, este es el fin. Mañana daré jugo como loco.

Día viernes, 2:25 a.m. Ya tengo casi toda la materia en el cerebro. Estoy muriendo de sueño y ya no quiero seguir estudiando. Pero decido seguir, una última repasada y después “al sobre”. Ya van a ser las 3 cuando termino de leer. Mientras me quedo dormido repaso lo estudiado en la cabeza, en parte para quedarme dormido, en parte para ver como estoy para la prueba.

Día viernes. 8:30 a.m. Por fin es viernes me digo a mi mismo. Por fin la última prueba de la semana. Ya se va a acabar todo. No quiero más guerra. El profesor llega a la sala y comienza a pasar la lista. Nada de voluntarios, nada de “segundos llamados”, ahora o nunca. A Álvarez le va bien, a Bustamante no tanto. Cáceres no tenía idea de donde estaba parado. “Duarte” dice el profesor con su vozarrón de tenor. Me toca. Mientras me paro me siento como si fuera a la guillotina. Es mi muerte o mi salvación. Vamos a ver que pasa.

Me siento frente al profesor. Me pregunta. Le respondo. Titubeo en un respuesta. Mierda, me voy para abajo, con suerte me saco un 4.0. El profe no se ve muy convencido y me da una segunda oportunidad preguntándome otra cosa. Perfecto, ésta me la sé al revés y al derecho. Suelto la materia de mi boca a mil por hora. Que el derecho civil esto, que el derecho civil esto otro. Que el código en el artículo tanto dice y todas esas cosas que se dicen en una prueba oral de derecho civil. Estoy tan entusiasmado (y tan nervioso) respondiendo que no me doy cuenta que el profesor me pide que me detenga. ¿Estaré bien? ¿Contesté correctamente? ¿Por qué el profe usa una corbata tan fea? Todas esas preguntas pasan por mi cabeza mientras espero mi nota.

Día viernes, 4:36 p.m. Estoy tirado en mi cama, escuchando como la gente avanza por la ciudad. Mentalmente estoy planeando mi fin de semana. Mañana un almuerzo con mi novia y pasar la tarde con ella. El domingo una sesión de yoga por la mañana y por la tarde ir a comprar libros. Si, la vida es bella, sobre todo cuando obtienes una buena nota en una de las pruebas más difíciles, de esos ramos que son realmente importantes, que no puedes dejar de lado a última hora.