Música.

por Diego

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El poder de la música es demasiado fuerte. Dependiendo de tu estado de ánimo puede ayudarte a enfrentar tus problemas o hundirte en lo más profundo de tus pesadillas. Por eso no es raro que la gente ande con audífonos para todas partes, como si la música les ayudara a dar cada paso para seguir con sus vidas.

Es como el susurro de un ángel… o un demonio. Dependiendo de quien sea que esté de tu lado, puedes lanzarte al vacío y caer de pie o morir en el intento. Por eso me gusta la música, por que es tan poderosa que, como se ha dicho tantas veces, simplemente no podemos concebir nuestras vidas sin ella. Es dulce y amarga, nos hace reír, llorar y, como sucede muy a menudo, bailamos al ritmo de ella, mientras nos seduce con cada beat.

Cuando una canción comienza a sonar en mis oídos, siento como las notas recorren cada parte de mi ser, como un río sin final. Me uno a ella cantando cada una de las palabras que rebotan en mi cerebro y me separo del mundo, pasando a un lugar donde lo único que importa soy yo.

La música es vida. Así de simple. Pero, si eres de esos que siempre anda con audífonos, apuesto a que ya lo sabías.