Inexplicable.

por Diego

Todo está oscuro… no puedo pisar con seguridad… mis manos no encuentran refugio en la penumbra… estoy perdido… estoy perdido. Avanzo desconfiado. Abro mis ojos con la esperanza de que mis pupilas se contraigan. Negro es todo lo que se presenta más allá de mi ser. ¿Encontraré la ansiada luz? Probablemente no. ¿Vale la pena seguir? Lo dudo. ¿Qué hago ahora? Continuar… debo continuar.

Porque no hay otra salida que buscar una salida. Porque no puedes escapar si no existe un escape.
Porque es mejor conseguir algo mejor. Porque sin vida no puedes vivir…

Sin embargo, el último soplo de aire es atrapado por mi agitada respiración. La desesperación del alma lucha contra el cansancio del cuerpo. Las convicciones se imponen sobre las necesidades. Todo indica que el viaje acabará, a pesar de la bravura que se impregna en mis venas. ¿Para qué morir en el intento de llegar a lo inalcanzable? ¿Más vale resignarse a la ley de la vida, antes que a la amargura del deceso? A pesar de todo… no cederé. Voy a entregarme a la causa. Por lo menos, me quedaré con la satisfacción de haber luchado hasta el último segundo, aunque estuviese consciente de que no ganaría.



Suena el despertador. Ahora la oscuridad ha desparecido. Pese a esto, mis párpados se cierran y el negro se adueña de mis sentidos. La sensación es la misma.