Música Pop.

por Diego

Rob Fleming, el protagonista de la novela “High Fidelity“, se preguntaba si escuchaba música pop porque era miserable, o era miserable porque escuchaba música pop.

Desde que tengo uso de memoria he asociado mis momentos, mis estados de ánimo, Mis caminatas por la ciudad, mis escritos, prácticamente mi vida entera con música, melodías o canciones. Y, siguiendo la lógica descrita por Nick Hornby en su libro, lo único que he logrado con eso ha sido enredar como nunca mi vida. Claro, esto no me sucedía cuando era niño, porque entonces mi única preocupación era jugar en la calle, ver tele y pensar en que habría de almuerzo al día siguiente.

Pero ahora, cuando debería pensar de forma madura, más fría y calculada las cosas (porque, después de todo así lo dicta la vida, ¿No?), no lo hago. Aún hoy, a mis 23 años, continúo refugiándome en canciones pop para no enfrentar mis problemas directamente. Busco consejos en Velvet Underground, The Strokes, U2, Incubus y Queen. Y cuando parece que las respuestas están frente a mi, todo se va a la mierda, porque algo cambia el panorama. Una pregunta, una respuesta o algo que debí callar, cualquier cosa. Así mi vida se vuelve a enredar, cuando las cosas deberían ser más simples de lo que son en realidad.

Entonces ¿Por qué sigo buscando respuestas en canciones, aún sabiendo que, lo más probable, no servirá de nada? Debe ser porque ya me acostumbré y puedo vivir con eso, o porque me gusta la música, aunque me haga sentir tan miserable como Rob. O porque espero que algún día todo este sistema funcione de verdad y la música en mi cabeza suene de forma clara y limpia, para así dejar de buscarle la quinta pata del gato.

Como diría Chris Martin: “Nobody said it was easy…” Y esa es una canción pop.