Sueños y Muerte.

por Diego

Unas noches atrás soñé que me moría mientras dormía, soñé que era un sábado en la tarde que llegaba del centro, llegaba cansado, y mientras mi madre preparaba el almuerzo me acostaba un rato en mi cama.

Nunca desperté y morí mientras dormía, las causas de mi muerte no quedaron bien claras y poca gente fue a mi funeral.

Dos días después, despertaba, encerrado en el ataúd. No recordaba nada de lo que había pasado. Entonces comenzaba a investigar la causa de mi muerte. Todo parecía indicar que había sido asesinado en la calle, defendiendo algo o a alguien. No podía comunicarme con nadie, sólo podía observarlos. Era algo realmente triste. Imaginen que pueden verlo todo, pero no pueden decir nada. Fue horrible.

Lamentablemente desperté y no supe más de ese sueño; fue tan real que cuando llego el sábado no sabía que hacer porque, tal como sucedió en mi sueño, llegue del centro en la tarde, tenía mucho sueño y estaba cansado, todo empezó a pasar como lo había visto cuando estaba dormido. Traía la misma ropa: pantalón de mezclilla azul y una polera negra. muchas cosas pasaron por mi cabeza y pensé “Hoy voy a morir. Mañana no voy a despertar”. ¿Era ese sueño pasado una premonición?

Un miedo desconocido y que nunca antes había sentido empezó a invadirme.

Pensé en dormirme un rato tal como en el sueño a ver si era cierto. Suena ridículo, pero todo indicaba que ese día moriría. Entonces pensé “¿Por qué no ahorrarle trabajo a la muerte? ¿Suicidio? No, eso nunca”.

La tarde pasó rápido y sin ningún sobresalto. Cuando me estaba quedando dormido, esa noche, pensé en lo que pasaría al día siguiente ¿Moriría mientras dormía? ¿Despertaría en el ataúd? No le dije a nadie de mi sueño.

Fue entonces que comprendí lo frágil que puede llegar a ser la vida y como solemos olvidarnos de eso. Pero ya era muy tarde para mi, morir ahora parecía muy fácil.

Me dije a mi mismo “Si hasta aquí llegamos, espero haber vivido lo suficiente. Adiós a todos. Nos vemos al rato” Cerré los ojos y me relaje, estaba listo para morir. Y aunque mi conciencia no estaba en paz, ya no me importaba a donde fuera o lo que pasara después. Pronto estaría en los brazos de la muerte.

Lo último que recuerdo es que me quede dormido. No me despedí de nadie, físicamente hablando, ni dije nada. Es muy probable que mi muerte consternara a mucha gente y supongo que los pocos que fueron a mi funeral, estaban ahí por que sentían algo por mi.

Al día siguiente desperté de un salto, con miedo y respirando muy fuerte. No fue un viaje místico ni nada parecido, pero me ayudo a encontrar un propósito a mi vida y no puedo morir hasta que lo cumpla.

Comprendí que rendirse es muy fácil y las cosas no valen la pena si no luchas por ellas.

Como dije antes, la vida es muy frágil y, a veces, nos olvidamos de eso. Me gustaría poder decir que mis problemas están resueltos, pero no es así. Si tengo que esperar, lo haré. Si tengo que actuar para lograr lo que quiero, que así sea. Ahora no tengo miedo. Porque, de alguna forma, he sentido mi muerte. Y cuando pierdes el miedo a morir, puedes lograrlo todo.