Mi Semana sin Twitter.

por Diego

tuiterrific.pngFueron 7 días, 11 horas y 10 minutos sin comunicarme por medio de 140 caracteres. Todo por lograr un desafío, una manda 2.0. Y la verdad es que no fue tan terrible como pensé. Pero debo admitir que al principio fue bastante difícil no abrir Twitterrific, ya se había transformado en costumbre abrir la aplicación cada vez que encendía en computador. Pero conforme pasaban los días, me fui olvidando de la existencia del pajarillo ese y sólo en ciertas horas del día lo abría, para “sapear” que estaban haciendo (y si surgía una junta espontánea).

Debo decir también que si uno no participa de las conversaciones que se llevan a cabo en el universo “tuiter” a veces parece que hablan puras leseras, como cuando Homero veía baseball estando sobrio. Otra cosa que me llamó la atención fue que, a pesar de no “tuitear” (verbo para describir la acción de escribir lo que uno está haciendo), mi vida no se volvió más productiva. De hecho siguió siendo igual que siempre. No me transformé en mejor persona ni me volví más irritante (eso creo). La vida es posible más allá de la “timeline“, aunque es absurdo pensar lo contrario.

Al final la vida no te cambia si tienes o no tienes Twitter, si dices lo que estas haciendo o escuchando o leyendo a cada momento. Y no, no es una adicción, no es una droga; pero a veces es necesario decir algo en 140 caracteres, uno se siente… desahogado. Como si compartir lo que te pasa te sirviera para quitarte un pequeño peso de encima.

En resumen ¿Puedo pasar 7 días sin mi “tuiter“? Si… pero que no se haga costumbre.