La Ardilla.

por Diego

Cuando la vida parece no tener salida y todo se ve oscuro ¿Dónde encontramos la fuerza y las ganas para continuar? Para algunos esto proviene de la fe, o de algún consejo de alguien en quien confiamos. Para otros llega desde si mismos, de su interior o lo encuentran en algún libro, canción o película.

Para Helen las fuerzas vinieron de Dios (fue criada como católica), pero también le ayudó una pequeña ardilla. Helen había atravezado por un duro divorcio, la que la llevó a caer en una fuerte depresión. Además su padre había muerto en el entretanto de todo esto. Helen creía que su vida pronto se terminaría (incluso pensó en más de una ocasión acelerar el proceso), hasta que un día, en el parque cerca de su casa, vio una ardilla. Lo que sorprendió a Helen era ver como esta pequeña ardilla se preparaba para el invierno con tanto esfuerzo; Helen observó atentamente como la pequeña ardilla llevaba nueces hacia su madriguera y se dio cuenta que tomaba una nuez, tranquilamente se dirigía hacia su escondite, la depositaba y volvía por otra nuez para repetir el proceso.

Entonces Helen pensó que si esa pequeña ardilla podía sobrevivir todo un crudo invierno gracias a su esfuerzo, ella podría hacer lo mismo con su vida. Rompería todos sus problemas en pequeños fragmentos y después, pedazo por pedazo, los iría reparando para lograr salir del oscuro agujero en el que se encontraba.

Helen puso su idea en práctica. Con el tiempo llegó a solucionar todos sus problemas y ahora piensa que la vida es demasiado bella para andar apresurado y para ahogarse en un vaso de agua.

Sé como la ardilla.