Sobre Música, Drogas y los 160 Gb.

por Diego

El lunes recién pasado mi espíritu consumista llegó al tope de su capacidad. Ese día me levanté pensando que ya era hora de reemplazar mis viejas Chuck Taylor Converse All Star (¿Puedes decir eso 3 veces seguidas bien rápido?), por lo que agarré la billetera y salí en búsqueda de unas nuevas tillas. La cosa es que caminando de aquí para allá por Providencia, se me ocurrió entrar a esa tienda bella que no es tan bella pero su nombre termina en bella. Como soy un geek de tomo y lomo, me di una vuelta por la parte de computación. Y ahí fue donde vi al oferta de mi vida: un iPod de 160 Gb. de capacidad a sólo 100 lucas. No podía creerlo “¿Cuál es el truco?” le pregunté al vendedor (un gordo simpático que andaba con una polera azul con la leyenda “¿Qué iPod eres tu?”). “Ninguno, lo que pasa es que es el último y es el de exhibición. Viene así tal cual, sin caja, manuales ni audífonos.” “Tengo todo lo necesario, no necesito nada de eso” fue lo que pensé.

Salí de ahí con la firme decisión de comprar ese iPod si o si. Hace tiempo que quería cambiar mi viejo y querido iPod Nano de primera generación (1 Gb de capacidad). Después de negociar con mi padre para pedir un “préstamo”, acudí a la tienda y pagué por el gadget que costaba originalmente el doble y un poco más. Contento volví a casa y le comenté a un amigo sobre mi compra. Él sólo atinó a preguntar “¿Para qué querís andar con toda tu música encima? De todas maneras nunca la vas a escuchar toda.” Puta que me dio rabia ese comentario.

“Weón, no sabes nada. Con suerte fumo en los carretes, tomo muy de vez en cuando (cuando carreteo) y no consumo ningún tipo de droga. La música me estimula, me levanta el ánimo, me ayuda en los momentos difíciles. Siempre encuentro la respuesta que estoy buscando en ella. Weón, la música es mi droga, suena cliché, pero es la puta verdad.” Mi amigo, después de leer mi respuesta, no dijo nada más.

Así que ahora cargo con 5145 canciones (y aumentando) en mi bolsillo. Ah, por si se lo preguntan: no, no compré zapatillas nuevas porque no encontré ninguna que me gustara en un 100%. Yo creo que me quedaré con las que tengo por un buen rato. Por lo menos hasta que las compre otra vez.

*Seguramente a usted, señor/señora/señorita lector/a, poco y nada le importa todo lo que escribí arriba, pero este es mi blog personal, así que se aguanta no más.*

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