Muérdeme

por Diego

Sucedió hace unos días atrás. Era de noche. Ella alta, delgada, polerita liviana y pantalones a la cadera. Se veía muy atractiva ahí parada, en Alameda con Estación Central, arreglándose el colaless y acomodándose el escote mientras esperaba cruzar la calle. Se notaba muy feliz del hecho de que todos los hombres la miraran y la piropearan.

Con el Mauro también la miramos y él me dijo que la encontraba muy guapa, y yo le dije que si, pero que tenía pinta de ser perra. Grave error, debí haber guardado mi comentario para cuando estuviera en el otro lado de la calle, haberlo dicho más despacio o simplemente no haber abierto la boca, porque no pasaron ni tres segundos cuando tenía a esa atractiva mujer encima de mí, gritándome como una loca rabiosa y tirándome el pelo como si me lo quisiera arrancar, como si fuera una gallina lista para ser desplumada. Lo peor es que intentaba pegarme rodillazos justo donde más nos duele.

El lugar se llenó de gente, reunida para ver el espectáculo. Mientras yo no podía quitármela de encima, ella me gritaba con todas sus fuerzas que no era ninguna perra y que mi hermana era más perra que ella. No dejó ningún garabato existente sin pronunciar y con sus largas uñas intentaba rasguñarme la cara. Yo sólo trataba de defenderme, lo único que quería era sacármela de encima. Por un minuto pensé en arrojarla lo más lejos posible, confieso que hasta pensé en golpearla. Pero nunca he golpeado a una mujer y nunca lo haré. Mientras tanto la gente, que ya había formado un círculo alrededor de la pelea, la apoyaba como si fuera un espectáculo de lucha libre.

Ahí estaba yo, un tipo de un metro ochenta siendo golpeado por una mujer neurótica, sin poder hacer nada para quitármela de encima. Sólo mi amigo Mauro, después de varios intentos, logró sacarla de encima, y entonces no hicimos otra cosa que salir corriendo y cruzar la calle. Me sentí como un verdadero cobarde por unos minutos. Creo que si mi amigo no logra sacarme, ella hubiera logrado su propósito y me habría mordido. En ese caso, no habría habido dudas de que sí se trataba de una perra.