El Karma y Yo

por Diego

Hoy tuve un encuentro cercano y empírico con el Karma (ya saben, eso de “has cosas buenas y cosas buenas te pasarán”). Mientras volvía de clases, en la entrada del metro Bellas Artes estaba un sujeto tocando un extraño instrumento llamado Hang. Me gustó como sonaba, me gustó lo que hacía y le di $500 con todo gusto.

El sujeto me agradeció y yo seguí mi camino. No di ni tres pasos y en la escalera del metro, en el suelo, yacía una reluciente moneda de $500. Lo primero que pensé fue “Karma”. La moneda que le entregué al “músico” no la busqué, simplemente se la entregué y sabía perfectamente su valor. Hice algo bueno, consciente de ello. Entonces el Karma me quiso devolver la mano y me entregó la moneda de vuelta. Al final todo el mundo feliz.

Si, puede que la persona que perdió $500 no esté feliz, pero quiero pensar que no se los merecía. Si no el karma no funciona.