Todos los Días

por Diego

Todos los días me levanto pensando que tengo varias cosas que hacer. Todos los días tomo un café con leche al desayuno y comienzo mi jornada prendiendo el computador para revisar mails, feeds y fotos. Después de dejar todo en orden, tomo la cámara y salgo a capturar las rutinas de los demás.

Todos los días me voy a clases como a la misma hora. El mismo lugar para esperar el metro, la misma combinación para tomar el otro, los mismos avisos de “deje bajar antes de subir”. Todos los días me dejo llevar por la escalera mecánica que me lleva a la superficie y camino hacia el lugar donde me siento a tomar apuntes, ver fotos y aprendo un poco más.

Todos los días salgo cuando las luces de la ciudad están encendidas y la gente va cansada de vuelta del trabajo a sus casas, algunas veces a ver las noticias; otras, a ver lo que sea que esté dando la tele en el horario de trasnoche. Lo que es yo, llego a revisar los mails que llegaron durante mi ausencia, leo los feeds que dejé pendientes (y los nuevos), bajo la serie del día y me entero de todo lo que me perdí.

Todos los días la misma rutina con pequeñas variantes entremedio. Pero no me importa. No importa las miles de cosas que tenga que hacer, no importa lo que hice mal, no importan los comentarios negativos que recibí, ni cualquier cosa que se parezca. Nada de eso importa. Lo único que importa es que todos los días, a pesar de todo, me acuesto con una sonrisa. Y eso significa que fue un buen día.

(Y si, todos los días pienso en ella.)