Eso también

por Diego

C.: te amo.
I.: ¿En serio? ¿Por qué?
C.: no lo sé, simplemente te amo.
I.: ¿Cómo “no lo sé“? Si me amas de verdad deberías saber por qué.
C.: te amo porque cuando estoy contigo no me importa nada más. Te amo porque mañana voy a despertar pensando en que será un buen día, aunque se esté acabando el mundo. Te amo porque contigo me siento seguro. Te amo porque me haces sonreír como nunca antes lo hice. Te amo por todos esos clichés que he visto en las películas de Hollywood. Te amo porque si mañana me pides que huya contigo, yo estaré con las maletas listas sin pensar en el futuro, porque sé que será lo mejor del mundo. Por eso y por mucho más te amo.
I.: yo pensé que sólo me amabas por el sexo.
C.: si, por eso también.