Lujos

por Diego

En un mundo donde todo es inmediato, donde se trabaja 10 horas al día, donde mientras más conectados estamos más nos alejamos de los demás (y de nosotros mismos), hacer lo que a uno le gusta es un lujo que pocos se pueden dar.

Al final del día, hay que hacer lo que a uno le gusta. Por lo menos durante un rato. Por lo menos lo suficiente para poder dormir con una sonrisa en la cara y despertar listo para enfrentar la rutina otra vez.