por Diego

Hace ya casi dos meses que no tengo trabajo. Desde ese día que me dijeron que no seguiría en la agencia por “requerimientos de la empresa” que he estado en la casa, haciéndome cargo de la misma. Y he estado solo.

Si alguna vez has estado trabajando y repentinamente se queda sin él, entonces me entiende. Claro, podrás decir que es el momento para hacer esas cosas que no has hecho, que ahora puedes tener tiempo libre. Pero no es tan fácil. Porque todas esas cosas que quieres hacer no tienen una motivación que las respalde. Al principio si, eres optimista y haces cosas pensando que pronto volverás a la rutina de un trabajo. Pero si esto no sucede, entonces comienzas poco a poco a hundirte por dentro. Y es mucho peor cuando vas a varias entrevistas y no obtienes ninguna respuesta (realmente) positiva.

Te dicen que no te preocupes, que todo va a mejorar. Pero cuando todos los días comienzan a ser iguales, cuando estás “atrapado” en un lugar, no parece que nada vaya a cambiar. Y es mucho peor en invierno.

Quiero llorar, no quiero hacer nada de nada. Pareciera que mi vida se quedó estancada en un punto del cual no hay avance.