Adiós gente

por Diego

Ayer estaba en la fila del supermercado. Como la espera era larga, decidí revisar las redes sociales para ver que se estaba hablando. Y fue ahí cuando me enteré que un maldito hijo de puta le cortó las patas a un perro con un hacha. Así no más, sin más explicación.

Me dio rabia. Me enojé muchísimo. Fue ahí cuando decidí mandar a la mierda a toda la gente. Mi fe en la humanidad (la poca que me quedaba) se fue a la misma mierda. Desde ese minuto decidí que me dedicaría sólo a que mis cercanos y yo estuviésemos bien. Ayudaría sólo a aquellos que realmente desean cambiar el mundo y que tienen un espíritu bueno. Son varios los que andan por ahí.

Pero yo me enojé. Tanto así que grité en la calle y golpeé una pared buscando descargarme. Y decidí no volver a conectarme con la gente en los medios sociales (aunque éste haya sido la forma en que mi enojo nació). Si, las redes sociales sirven para comunicar cosas que no se ven, cosas buenas. Pero por sobre estas cosas buenas abundan cientos y miles de estupideces y cosas sin sentido (no me importa saber que desayunaron con sus fotos feas con filtros horribles).

Por eso, adiós humanidad, adiós gente. Yo me voy, a tratar de hacer este mundo un poco mejor. Avísenme cuando se haya acabado el hambre, la pobreza, la corrupción y todos vivamos tranquilos y en armonía.

Your anger is a gift.

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