El Ascensor: porque la vida está llena de altas y bajas.

Subí creyendo tocar las nubes. Fue mi primer sueño en ascensor.

Categoría: Chile

Yérgete Derecho

Este día hubo una tragedia en Chile. Hoy hubo un terremoto tan fuerte que casi nos deja abajo. No fuimos capaces de anticiparlo, porque simplemente nadie puede. No pudimos evitarlo. Pero seguimos adelante.

Y es hoy cuando necesitamos héroes. No me refiero a superhéroes con mallas, porque esos no existen. Necesitamos verdaderos héroes, aquellos que enfrentan el fuego y al terror sin miedo ni armadura. Ellos enfrentan la oscuridad sin la seguridad de poder salir de ella, por que saben que otros los esperan, con fe, en esa oscuridad. Esperan salvación, consuelo. Están esperando ese rayo de esperanza.

Hombres y mujeres comunes, que hacen actos extraordinarios de compasión, valor y sacrificio. Hombres y mujeres, como tu y yo, que se se niegan a rendirse.

Si, no hay palabras por la muerte de inocentes y la muerte de la inocencia. Y el aire comienza a llenarse de preguntas. ¿Por qué? ¿Por qué? Dios mío ¿Por qué? Por más que intento buscar la respuesta, para mi desgracia no la recibo.

Sé que hay gente que ya vivió ésto y no puedo imaginarme lo que es vivirlo dos veces. Simplemente no puedo imaginarlo.

¿Y que podemos decirle a los niños? ¿Que no volverá a ocurrir? No, eso no lo sabemos con seguridad. Entonces ¿les decimos que debemos estar preparados para algo mucho peor? No, ya tienen suficientes pesadillas. Tal vez podamos decirles que lo lamentamos. Lamentamos no tener un mundo como el que hubieran querido tener. Que nuestra angustia por gritar no equivale a nuestra voluntad de ayudar. Que los resentimientos contra algún tipo de autoridad son justificados porque ellos no actuaron a tiempo.

O simplemente podemos decirles que los queremos y que los protegeremos.

La tragedia no se pudo anticipar, eso era imposible y nadie hubiera podido detenerlo. Pero seguiremos adelante. Hoy, mañana y pasado mañana. Porque sin importar nuestra historia, o el origen de nuestros apellidos, somos gente de bien, gente decente. No nos agacharemos ni nos rendiremos. El fuego del espíritu humano no se puede apagar con el movimiento de la Tierra o conteos de cadáveres. No podemos estar intimidados eternamente ni guardar silencio y aguantar nuestras lágrimas.

Hemos soportado cosas peores. Soportaremos cualquier ataque que suceda y vaya a suceder. Porque eso es lo que hacen los hombres y mujeres comunes. Nada más importa. No nos hemos debilitado, nos hemos fortalecido. Ahora estamos todos unidos en la pena de un país.

En días como el de hoy nacen héroes. Los nuevos héroes del siglo XXI. Nosotros, los seres humanos singulares. Somos más nobles de lo que pensamos y más fuertes de lo que creemos. Nosotros somos los elegidos por la historia para comenzar a escribirla.

Hoy el suelo se abrió y murieron inocentes. Es hora de abrir los ojos y mirar hacia adelante; hagamos un pacto de conciencia: que estaremos ahí para ayudarnos los unos a los otros y que no nos rendiremos.

El suelo que pisamos todos los días se abrió y los edificios donde vivimos se vinieron abajo. Que ese eco quede grabado en tu columna vertebral. Que se conviertan en vigas indestructibles, en cemento y acero, para que cuando el mundo te vea, vea a los inocentes que se han ido.

Y no te dejes derribar. Ponte de pie y yérguete derecho. Yérgete derecho y construye un mañana que sea mejor para todos.

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Palabras en la Micro #16

– Hombre 1: oye weon, mira. Ese weon está leyendo un libro de Harry Potter.
– Hombre 2: si, ¿Y?
– H1: no sé, es que no confío en los weones que leen libro de cabros chicos.
– H2: Harry Potter no es sólo para cabros chicos, weon. Igual lo leen en el colegio los de cuarto medio y weas.
– H1: es lo mismo, no confío en esos weones porque: o son weones que nunca crecieron o son pedófilos que atraen a los pendejos usando al Harry Potter.
– H2: eres un imbécil.
– H1: eso lo diría alguien que lee Harry Potter. ¿Seguro que no eres un pedófilo?
– H2: si no te golpeo es porque tengo que bajarme y voy atrasado.

El Karma y Yo

Hoy tuve un encuentro cercano y empírico con el Karma (ya saben, eso de “has cosas buenas y cosas buenas te pasarán”). Mientras volvía de clases, en la entrada del metro Bellas Artes estaba un sujeto tocando un extraño instrumento llamado Hang. Me gustó como sonaba, me gustó lo que hacía y le di $500 con todo gusto.

El sujeto me agradeció y yo seguí mi camino. No di ni tres pasos y en la escalera del metro, en el suelo, yacía una reluciente moneda de $500. Lo primero que pensé fue “Karma”. La moneda que le entregué al “músico” no la busqué, simplemente se la entregué y sabía perfectamente su valor. Hice algo bueno, consciente de ello. Entonces el Karma me quiso devolver la mano y me entregó la moneda de vuelta. Al final todo el mundo feliz.

Si, puede que la persona que perdió $500 no esté feliz, pero quiero pensar que no se los merecía. Si no el karma no funciona.